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MEDITACIÓN PARA HONRAR EL CUERPO

 

 

Tomate unos minutos para cerrar tus ojos y realizar diez respiraciones profundas, la primera de ella muy exagerada en la inhalación y la exhalación y las otras cada vez menos exageradas de manera que la última sea suave y tranquila…

 

Continúa respirando mientras observas con tu ojo interior, las sensaciones en tu cuerpo físico, la temperatura del lugar, la energía que comienza a moverse en ti con cada respiración…

 

Imagina la imagen de tu cuerpo desnudo en tu mente, como si te reflejaras en un espejo. Recórrelo con ese ojo interno, observando la forma, la piel, los colores, la postura… atendiendo a cada detalle que hace única esa imagen, que habla de tu historia de vida, de tus hábitos… No hagas juicios sobre esa imagen, simplemente, recórrela y hazte consciente de lo que dice tu cuerpo… de las experiencias asociadas a los detalles, a las cicatrices, a las variaciones que ahora son parte de ti… Si llega a tu mente algún pensamiento de juicio, crítica o aprobación, obsérvala en amor, respira y sigue recorriendo la imagen… si llegas a tener alguna sensación física como frío, calor, relajación, hormigueo, molestia o dolor, obsérvala haciéndote consciente de qué tipo de sensación es, y sigue recorriendo la imagen en tu mente…

 

Mira con tu ojo interno esa imagen y detalla tus pies por unos segundos… los dedos, las uñas, el empeine, los tobillos… qué dicen tus pies de tu historia, del camino que has recorrido hasta hoy… recuerda no hacer juicios mentales… sólo observa con atención…

 

Ahora observa tus pantorrillas y tus espinillas, prestando atención a los detalles que están ahí… qué momentos de tu vida están asociados a tus pantorrillas y tus espinillas…

 

Observa en este momento tus rodillas… cuántas cicatrices tienes… qué colores las diferencian del resto de tus piernas… qué tanta flexión y extensión puedes lograr con ellas… ¿Qué molestias sientes en tus rodillas?... ¿Has pedido perdón a quién has sentido que necesitas hacerlo?... qué situaciones de vida están ancladas en tus rodillas…

 

Ahora, fíjate en tus muslos… en la piel… en las señas que las experiencias han marcado en ellos… en su firmeza o su flacidez… no juzgues, sólo observa tranquilamente la forma… recuerda qué se siente si los acarician… a qué momentos de tu vida te remiten tus muslos… qué emociones pueden estar asociadas a esta parte del cuerpo…

 

A continuación, observa con tu ojo interior la zona sagrada de tu cuerpo, tu zona genital, tu zona excretora, tu pelvis y tus caderas… toma una respiración profunda y conéctate con estos centros energéticos fundamentales… percátate de tu conexión con la tierra… ¿la has cultivado?... recuerda las historias que has construido con esta parte de tu cuerpo… sé amoroso y compasivo contigo mismo… observa qué emociones están ancladas en estos lugares sagrados…

 

Es momento de prestar atención a tu abdomen y tus costados… fíjate en sus formas… en lo que dicen de tus hábitos… en lo que cuentan de ti mismo justo ahora… ¿hay alguna cicatriz o alguna seña o color que hable de tu vida?...

 

Ahora observa internamente la zona que abarca desde tu pecho hasta tus hombros y clavículas… respira y atiende a cada detalle… los pezones… la forma de tus pectorales o pechos… el color de la piel… cómo resaltan las clavículas sobre la superficie… siente los latidos del corazón y trae a tu mente los momentos que pueden estar asociados a estos lugares del cuerpo… no emitas juicios mentales… sólo observa en calma…

 

A continuación, fíjate en tu espalda y cuello, desde la parte superior de tus caderas hasta la base de la cabeza… mira internamente las curvaturas… ¿Cuál es la postura que normalmente adoptas con tu espalda?... ¿en qué zonas se presentan molestias o dolores más frecuentemente?... observa la piel… las señas que han dejado tus historias en tu espalda… piensa en qué cargas estás llevando a cuestas que no son tuyas… tal vez de tu familia, de tu trabajo, de tus allegados… ¿qué asuntos has callado?... ¿Qué otros has gritado?...

 

Es momento de prestar atención a tus brazos, desde los hombros hasta las yemas de los dedos de las manos… crea la imagen mental de esta parte de tu cuerpo… observa la parte superior de tus brazos… su grosor… el color de la piel… mira tus codos y sus señales particulares… los antebrazos… las muñecas… las manos y cada dedo de tus manos… piensa en qué momentos vitales pueden estar asociados a tus brazos y a tus manos… qué recuerdos llegan a ti… a qué te aferras… qué ya soltaste… ¿estás en disposición de recibir? observa en amor y compasión…

 

Finalmente observa la imagen mental de tu cara y tu cabeza… recorre cada parte… mentón… mandíbula… labios… pómulos… nariz… entrecejo y ojos… la frente… las orejas… el pelo… observa la expresión que más frecuentemente adoptas con tu rostro… las señas que deja el tiempo y la edad… el color de la piel… cómo llevas normalmente tu pelo… ¿te gusta lo que ves en esta imagen?... ¿Qué has cambiado o quisieras cambiar de esa imagen?... ¿realmente ese rostro proyecta quién eres?

 

Con los ojos aún cerrados vuelve a mirar en tu interior todo tu cuerpo… como si estuviera de pie sobre una plataforma que gira lentamente, de manera que puedes verlo a medida que se mueve… detállalo… sin juzgarlo… piensa… ¿te permite tu cuerpo conectarte con tu fuente de energía interna?... ¿logras sentir tu ser espiritual a través de tu cuerpo?

 

Ahora en tu mente, observando esa imagen, di: ¡GRACIAS! Gracias a ti, cuerpo amado, por permitirme hacer este recorrido por el mundo físico… por cada segundo, minuto y hora que hemos avanzado… por las veces en que hemos ido lento y aquellas veces en que nos detuvimos… gracias por operar cada sistema de manera sincrónica y perfecta… gracias por cada vez que me mostraste a través de alguna molestia, enfermedad o condición física, lo que en mi inconsciente pujaba por salir a ser resuelto… hoy en amor me dispongo a recibir tus mensajes… hoy me abro a tu sabiduría y orden perfecto… hoy elijo honrarte como ese templo sagrado, como ese vehículo perfecto… hoy comprendo que la vanidad y la dejadez son los extremos de un mismo espectro del Ego que me han separado todo este tiempo de mi YO ESENCIAL… hoy tomo el espectro de La Luz en el que me conecto son la salud, el bienestar, la naturalidad… Soy cuerpo, Soy Vehículo, Soy sabiduría física, química, eléctrica, magnética…

 

Hazte consciente de tu respiración por unos segundos… Siente los latidos de tu corazón…

Mueve lentamente los dedos de tus pies y de tus manos… estírate un poco y mueve los músculos de tu cara… respira profundamente unas diez veces y cuando te sientas en disposición, sin apresurarte, abre tus ojos.

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