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  • Catalina Quevedo

EL ENFOQUE HOLISTICO

“Cada ser humano es un instrumento de Dios al servicio del mundo, sea cual sea su oficio, sea cual sea su lugar en el mundo”.

Catalina Quevedo

Los profesionales de la salud solemos abrir cualquier proceso de sanación – sea cual sea la especialidad- con una pregunta orientadora que nos permita iniciar un diálogo abierto con respecto a aquello que el consultante percibe está interfiriendo con su bienestar, o en otras palabras, generando malestar. Esa pregunta – denominada comúnmente Motivo de Consulta, puede llegar a ser más o menos así: ¿Qué te trae hoy a la consulta? o ¿En qué puedo apoyarte? Algunos profesionales obtienen respuestas más o menos precisas como: “me duele el estómago cada que como”, “no estoy viendo bien de cerca”, “tengo un temblor en un dedo hace un mes”, “me descubrí una bolita en el brazo”, “llevo muchos años con mareos, acidez, desaliento, flatulencias, palpitaciones, desvanecimientos y migrañas, que nadie puede quitarme”, entre otras muchas.


Los psicólogos y psiquiatras recibimos respuestas que van desde: “vine por darle gusto a mi pareja”, “no sé qué tengo, pero no estoy bien”, “lloro y lloro, no sé por qué”, “yo vine, pero el que necesita la ayuda es mi hijo”, hasta “pedí la cita, pero estoy muy bien” o “no sé ni por dónde empezar”. A partir de estas respuestas, comenzamos a indagar de diferentes formas, de acuerdo con el enfoque o saber de cada profesional, y siempre bajo un marco de respeto profundo, todo aquello que nos quiera entregar la persona y que esté relacionado con ese Motivo de Consulta, inicialmente, claro, pues por lo general, pasadas unas semanas comienzan a surgir asuntos olvidados, enterrados, negados, sublimados o desestimados fundamentales e importantes. Incluso es común que con el transcurrir del tiempo se revele el verdadero motivo o los verdaderos motivos que empujaron el inicio del trabajo terapéutico.


De acuerdo con cada caso particular y con el enfoque del terapeuta, transitamos por diferentes áreas del Ser a través del diálogo y de otras herramientas psicoterapéuticas que vamos verificando como eficaces para obtener información del inconsciente, como son escritos biográficos, creaciones artísticas, relajaciones, registros de pensamientos o emociones, pruebas dinámicas o psicométricas, asociaciones libres, análisis de sueños, elaboración de árbol familiar, etc. Desde mi enfoque holístico, me apoyo también en el uso de elementos y técnicas energéticas y espirituales que, usadas desde la intuición, el respeto, el amor y la humildad, dan un empujón a la llave para que se favorezca la apertura de esa puerta que custodia el inconsciente.


El enfoque holístico desde el cual me muevo, implica la comprensión de que somos seres multidimensionales, con un vehículo físico, un motor mental, un combustible emocional y una esencia energética o espiritual. Es por ello que abordo el ser desde esta multidimensionalidad y genero herramientas que se experimentan con el pensamiento, la palabra, el sentimiento y la acción, en el cuerpo y en el alma.


Sea cual sea la experiencia previa que se tenga con médicos, psicólogos, psiquiatras, sanadores, coaches, chamanes, taitas, astrólogos, tarotistas, biodecofificadores, reikistas, videntes o cualquier otra persona a la que hayas acudido en busca de ayuda, el camino de la psicología holística nos lleva a otro punto del recorrido pues, en este caso, somos nosotros mismos los que levantamos el mapa, quienes hacemos consciente cada estación en la que hemos hecho paradas y aquellas a las que queremos dirigirnos. Somos nosotros quienes nos movemos. Porque desde el holismo comprendemos que cada quien es el vehículo, el camino, las estaciones, el guía, el clima, el caminante y el descanso. Tú eres la sabiduría misma. Tengo la absoluta certeza de que cuando un paciente - o un grupo de personas - está frente a mí buscando su transformación a través de la terapia o buscando información en el marco de una conferencia, taller o curso, ese encuentro se da en perfecta correspondencia con mi aprendizaje, mi Misión, y el aprendizaje y la misión de quienes están allí. No hay casualidades, no hay proceso que no movilice algo en nosotros, no hay encuentro sin Plan Divino, no hay nada al azar. Todo obedece a las Leyes Universales que rigen el todo y la nada. Es por ello que tengo plena certeza de que el hecho de que estés leyendo estas líneas obedece a la perfección del tiempo que suele evidenciarse en cada experiencia de la vida, sea que nos percatemos de ello o no.


En definitiva, no hay terapeuta – ni persona - que no reciba un mensaje para sí mismo cuando entrega un mensaje a otro, o que no coloree con su propio contenido inconsciente el marco de los procesos terapéuticos o de transformación para otros. Es por ello que estos artículos son el resultado de un proceso de autoconocimiento y transformación que he adelantado en mi propia experiencia, pues sin verificación no hay verdad, no hay sabiduría.

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