top of page
Buscar
  • Catalina Quevedo

MOTIVACIÓN

“Soy un instrumento del universo y me hago consciente de que aquello en lo que trabajo actualmente es una correspondencia perfecta para efectivamente ser ese instrumento de amor”.

Catalina Quevedo

¿Por qué nos cuesta tanto empezar un proyecto o, una vez iniciado, se nos dificulta mantener un nivel de energía y acción altos que nos permita manifestar en la realidad lo que hemos soñado a veces por años? ¿Por qué entramos en un estado de lo que parece ser una pereza absorbente y envolvente que nos deja paralizados mientras nos invade la culpa por no hacer lo que tenemos o queremos hacer? Una de las principales razones de que esto suceda es que los seres humanos tenemos un miedo inmenso al fracaso, a ser evaluados de manera negativa o a no ser capaces de valernos por nosotros mismos, de manera que cuando aparecen los retos que en ocasiones son autoimpuestos, optamos por detenernos de manera inconsciente antes de ser reprobados, rechazados o de fracasar. Así surge la parálisis, esa reacción común frente al miedo.


Cuando de niños comenzábamos a transitar las etapas de exploración del mundo, nuestros adultos, con base en sus propios miedos inconscientes, a menudo nos bombardeaban con frases y declaraciones que anclaron el miedo en nuestra psique, frenaron el instinto de curiosidad y de invención frente a las pequeñas tareas que, con toda la energía y actitud tratábamos de realizar: “mejor lo hago por ti, te tardas demasiado”, “¿cómo se te ocurre hacer esto? ¿No ves que haces daño?”, “te ganaste una palmada, lo tienes merecido”. Estas y muchas otras verbalizaciones que se han arraigado culturalmente como pautas en la forma de crianza, van profundizando cada vez y más el miedo a ser rechazados por la familia, la escuela y la sociedad en general, por las acciones u omisiones que encienden en otros la emoción de la frustración y la idea de la decepción cuando se actúa o se deja de hacer, dejando el terreno de la mente listo para replicar la frustración y la idea de fracaso en la vida adulta.


Así, la sensación de no ser capaz, de que una tarea o proyecto desborda los recursos psíquicos, físicos o emocionales es tal vez una réplica de las ideas que se anclaron en la niñez, no porque los adultos fueran malos o dañinos, sino porque en los sistemas familiares se instauran, generación tras generación, más o menos las mismas pautas de crianza que, hasta que alguien las hace consciente y las desea sanar o disolver para instalar nuevas pautas más liberadoras, siguen heredándose.


La motivación frente a la vida, a los retos y las tareas diarias es una energía de certeza, de seguridad, de saberse hijo del universo con plena y total capacidad de hacer y lograr todo aquello que venga de la luz y tenga un propósito de amor. Esa energía viene del interior de cada corazón humano y en ocasiones no somos consciente de ella pues la atención está puesta de alguna manera en esa ideación de miedo al fracaso o a la desaprobación. La mejor manera para ponerse en contacto con esa motivación que pulsa por refulgir es haciendo, actuando, dando pequeños pasos que van llevando la embarcación en calma y seguridad hasta el puerto de los objetivos cumplidos. Esto quiere decir que cada proyecto, cada meta se convierte en un norte u objetivo macro y que para llegar a este se requieren pequeñas tareas.

Por ejemplo, para escribir el material que está contenido en la Caja de Herramientas Espirituales, que era el objetivo macro de ese proyecto, se necesitaba transitar primero por 30 pequeñas tareas, la escritura de cada una de las herramientas, así como darle forma a la introducción, a las portadas y contraportadas, buscar financiación, un diseñador, una empresa de impresión, etc. Si se hubiese considerado a cada instante la envergadura completa, es muy posible que se presentaran momentos de bloqueos y nerviosismo pues fue una empresa compleja que dependía de muchas variables. Es por ello que planificar los proyectos y objetivos permite desglosar y focalizar la necesidad de acción en pequeños pasos. Al ponerse pequeños retos diarios de sacar adelante algunas actividades, se va consolidando el proyecto y fluye la energía con más equilibrio.


La energía de perseverancia se consigue cuando te conectas con la idea de que cada proyecto - que se divide en actividades y estas a su vez en pequeñas tareas - hacen parte del cumplimiento perfecto de tu función y tu misión las cuales son correspondientes pues son la forma en que sirves al mundo y en que el universo te entrega recursos en alguna medida.

18 visualizaciones0 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo

Comments


bottom of page