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  • Catalina Quevedo

SERES MULTIDIMENSIONALES

“Somos seres multidimensionales. Hay tantas dimensiones humanas, como comprensiones de la humanidad existen. Y Todas ellas se relacionan en un entramado trascendental para dar vida al Yo”.

Catalina Quevedo

Cuando hacía mis estudios de psicología, nos enseñaban que el humano era un ser Bio-Psico-Social, esto quería decir que la dimensión biológica, psicológica y Social eran los tres fundamentos básicos de una persona. La dimensión biológica contenía en ese entonces los componentes físicos, electro-químicos y fisiológicos, a grandes rasgos. La dimensión psicológica nos daba cuenta de los componentes mentales – cognitivos y emocionales. Y la dimensión social abordaba los componentes relacionales, familiares, culturales, religiosos, espirituales, sociopolíticos y socioeconómicos, en general. Este era más o menos el paradigma desde el cual nos formaban como psicólogos y que acepté como parte del guion durante mis primeros 10 años de acción profesional, en los que laboré en áreas de Gestión Humana empresariales.


Si bien tuve algunos periodos en los que atendía consultas y en los que apoyaba a las empresas en su propósito de ser generadores de bienestar para sus empleados, fue cuando decidí dedicarme a mi Misión Genuina en el año 2014, que comenzó realmente mi viaje personal de autoconocimiento y la práctica clínica como psicóloga holística. Solo hasta que empecé a trabajar con una profunda compasión por los demás y en medio de una gran conexión espiritual, pude ponerme en sintonía con la profundidad del universo humano, desde las experiencias propias y la sacralidad de las experiencias de mis pacientes. Entonces se me mostraron asuntos que no cabían dentro del paradigma en el que fui formada.


Antes de encasillarme y encasillar a otros en diagnósticos que explicaban ciertos eventos pero no ayudaban a comprender o a sanar nada, elegí dejarme guiar por la intuición y por autores que desde la ciencia y desde la intuición, años atrás ya nos decían que había algo más. Leí, leí un poco más y más. Ensayé, fallé y verifiqué información, técnicas, herramientas y estrategias. Carl Jung, Gerardo Scmedling, Gregg Braden, Frank Kinslow, Robert Schwartz, Marta Salvat, Joe Dispenza, entre otros, fueron revelación, inspiración y parte fundamental de una nueva comprensión.


Cuando las condiciones estaban dadas, y gracias a esos maestros de vida, a mi familia, a mis pacientes, amigos y muchas otras personas más, el computador universal comenzó a descargar archivos que, en conjunto con el conocimiento que se me ha brindado a través de la formación durante más de 20 años, la conexión con mi sabiduría interior y mi intuición, facilitan hoy experimentar otra comprensión.


Hoy entiendo al ser humano como un ser multidimensional, con al menos, 4 dimensiones fundamentales, inacabadas e indivisibles: dimensión biofísica, dimensión mental/intelectual, dimensión psicológica/emocional y dimensión energética/espiritual.


Esto no quiere decir que sólo sean 4 las dimensiones del ser humano, quiere decir que, en un intento de darle a la mente algo de estructura, hago una categorización que nunca se expresa totalmente, al ser nuestra humanidad extremadamente compleja y nosotros seres multidimensionales. Tampoco quiere decir que cada una de estas dimensiones sea independiente y limitada. Por el contrario, son interdependientes, combinables, interactivas, susceptibles de transformación, transversales, únicas en cada ser y al mismo tiempo, similares.


Tal como mencionaba en un artículo anterior, el enfoque holístico desde el cual me muevo, implica la comprensión de que somos seres multidimensionales. Somos, en nuestra dimensión primigenia o sutil, Espíritu o Consciencia, esencia o energía, sustancia universal y Divina que requiere un vehículo biológico y tangible en el cual hacer el recorrido por la experiencia física ya que el mundo físico es el medio en el que se desarrolla la consciencia, en el que se evoluciona. Ese vehículo (el cuerpo), dimensión biofísica, necesita un sistema que le de dirección y movimiento que se compone, en mi comprensión, por las creencias, traumas y programaciones conscientes e inconscientes a partir de las cuales tomamos decisiones, reaccionamos y sentimos, lo cual nos mueve hacia ciertas rutas y caminos por la vida. Este sistema de dirección, la dimensión mental, requiere a su vez combustible que alimente su fuente de movimiento. Dicho combustible es el universo emocional humano que, de acuerdo con la calidad de las emociones que se experimenten, alimentaran la fuente hacia un lugar de satisfacción, armonía y plenitud, o hacia un lugar de insatisfacción, desequilibrio y malestar.


El holismo consiste en alinear la multidimensionalidad humana, de manera que todas las dimensiones conversen en coherencia, se interrelacionen, se combinen, se nutran y se dirijan hacia la vivencia de una vida espiritual, física, mental y emocional unificada, poderosa y amorosa.

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